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Es importante mantener un control adecuado del azúcar en la sangre en los niños con diabetes.

 

El objetivo general del niño con diabetes es crecer y desarrollarse normalmente.

 

El equipo médico especializado en diabetes controlará el crecimiento del niño en las visitas clínicas que realice como paciente externo. En cada visita se lo pesará y medirá, y se registrarán los resultados en un gráfico individual de crecimiento.

 

Los niveles de azúcar en sangre se deben controlar en forma regular. El cronograma óptimo es cuatro o más veces por día (antes de cada comida), y a la hora de irse a dormir para evitar la disminución del azúcar durante la noche.

 

Para cada niño con diabetes se debe establecer el rango objetivo de azúcar en sangre. Variará de acuerdo con la edad y la etapa del desarrollo, la comprensión y el manejo de la diabetes, y si ha ocurrido hipoglucemia.

 

En general:

  • Para niños menores de 5 años, el rango meta antes de las comidas será de 6 – 12 mmol/L
  • Para niños en edad escolar (hasta 12 años), será de 4 -10 mmol/L
  • Para adolescentes mayores de 12 años, las metas serán las mismas que para los adultos (es decir, los niveles de azúcar en la sangre en ayunas o antes de las comidas será  4 – 7 mmol/L)

 

El nivel de azúcar se debe controlar con mayor frecuencia durante los períodos “anormales”, como cuando están enfermos, para las fiestas de cumpleaños, eventos deportivos, etc.

 

Bajo nivel de azúcar en la sangre (hipoglucemia)

Diversas situaciones cotidianas en la vida de un niño pueden dificultar el control de la diabetes y pueden suceder episodios de bajo nivel de azúcar en la sangre (hipoglucemia).

 

Los niños pequeños son especialmente vulnerables a los bajos niveles de azúcar que implican severidad (hipoglucemia severa) y a la cetoacidosis diabética (DKA). La hipoglucemia severa se debe evitar porque puede afectar el desarrollo del cerebro del niño. Resulta útil mantener un registro de lecturas de los niveles de azúcar, para observar el patrón general de las mismas y reaccionar de manera adecuada ante una cierta medición.  

 

Las siguientes situaciones contribuyen al riesgo mencionado en los niños pequeños, y pueden causar amplias fluctuaciones en las lecturas del azúcar en la sangre.

 

  • Apetito variable y hábito de “picar” entre comidas.
  • Cambios en los niveles de actividad física durante el día.
  • Enfermedades frecuentes provocadas por infecciones virales (los niños pequeños son más susceptibles comparados con los más grandes).
  • Largos períodos de sueño, en los cuales no ingieren comida.
  • “Sensibilidad a la insulina” (los niños pequeños son más sensibles a la insulina comparados con los más grandes).
  • Los “bultos” en la zona de aplicación de las inyecciones en los muslos pueden provocar absorción de insulina impredecibles (los niños pequeños son más susceptibles  a sufrirlos que los más grandes).

 

La hemoglobina A1C o HbA1C

La medición de HbA1C (hemoglobina glicosilada) es un registro  del nivel promedio de azúcar en la sangre de los últimos 2 a 4 meses.

 

La medición de HbA1C es fundamental para evaluar el control de la diabetes en el largo plazo y contribuir a evitar las complicaciones asociadas.

 

La HbA1C se debe medir cada tres o cuatro meses. El rango de HbA1C para las personas que no tienen diabetes es 4 – 6% (rango que puede variar según el método utilizado por el laboratorio). Por lo tanto, los niveles meta HbA1C a los que se debe apuntar deben ser inferiores al 8% en la mayoría de los niños con diabetes e inferiores al 8,5% en los niños muy pequeños. 

 

Su equipo médico fijará los objetivos personales para los distintos individuos, especialmente para los niños muy pequeños y los adolescentes.

 

Controles periódicos

El conocimiento de la diabetes y los controles periódicos son fundamentales para un buen control del azúcar en sangre.

 

Es importante tratar de ser “lo mejor posible” en lo que respecta al cuidado de la diabetes.  Es vital el apoyo de la gente que lo rodea y del equipo médico.

 

Sea honesto con el equipo médico. Pregunte. Pida ayuda cuando la necesite. Aproveche las oportunidades para aprender más respecto de la diabetes.

 

Concurra con regularidad a la clínica para diabéticos para poder monitorear a largo plazo el control del azúcar en sangre mediante los registros de HbA1C, peso y altura, así como el bienestar general del niño con diabetes .